Demasiado complejo (Antiguo peces digitales)

Enfermería e Informática… Humanismo y Tecnología

Circos entrópicos

Se lo comentaba el otro día al Señor Pez: menudo circo se ha montado con lo de Rayán.

En un Hospital, bueno, en todos los lugares de trabajo, a diario se cometen errores. La gran mayoría, sin consecuencias para los pacientes; algunos, fatales, como con el caso que comento. Si además le añadimos el “morbo” de que sea el hijo de la primera víctima de la gripe A, pues ya tenemos titulares para toda la semana… como ya se ha comprobado.

Lo “gracioso”, porque poca gracia hace, es que cuando llegue la hora del juicio, pocos se acordarán de esto… la enfermera, por desgracia, no. Y es que sentir que eres la responsable de la muerte de un paciente, no es algo para tirar cohetes de alegría. Fijaos que he puesto “sentir” y no “ser”: aunque haya algunos a los que les encantaría coger a esa enfermera y sancionarla de por vida (unos cuantos comentarios en Menéame dieron fe de ello), en la gestión moderna, los errores no son responsabilidad de nadie, sino problemas de gestión. ¿Es acaso el último eslabón en la cadena la responsable de que el error no haya sido detectado por el resto de eslabones en la cadena? Condenar y castigar a las personas sólo sirve para crear miedo en el sistema, haciendo que los futuros errores se escondan, impidiendo que el sistema sea capaz de retroalimentarse y, por tanto, ser capaz de mejorar.

Pero esto no es una reflexión de la gestión de los errores…

¿Alguien se acuerda de la Entropía? Quien más, quien menos, la estudió en química de BUP/ESO. Para refrescar la memoria, la entropía mide el caos, o desorden, del sistema. A mayor entropía, más difícil es predecir el comportamiento del sistema. Este concepto ha sido absorbido por otras ciencias, cambiando de forma, pero no de fondo.

Dentro de la teoría de la comunicación, la entropía nos dice la probabilidad de pronosticar la entrada de caracteres de una señal. Me explicaré un poco más: si yo recibo la siguiente cadena “Á-r-b-o”, puedo pronosticar que el siguiente carácter será una “l”, porque, en este caso, la entropía es nula; en cambio, recibir la cadena “X-o-y-z-h”, hace que la entropía sea muy alta, impidiendo pronosticar el siguiente carácter.

Esto, que parece de poca aplicación, tiene mucha más miga. Si en vez de caracteres, vamos recibiendo palabras, al recibir un determinante y un nombre, podemos pronosticar que lo siguiente será un adjetivo o un adverbio. Si subimos un peldaño más y vamos recibiendo sintagmas… Supongo que ya cogéis la idea.

Y ahora algo todavía más majo: aplicando la entropía al cuidado de los pacientes podríamos decir que ésta nos dice la probabilidad de pronosticar la evolución de un paciente en función de la información que ya hemos recibido. Por ejemplo, si vamos midiendo la tensión del paciente y recibimos valores normales, podemos pronosticar que, si no hay cambios en el estado del paciente, los siguientes valores también lo serán. Y no sólo la entropía es aplicable, sino que otros conceptos como la detección de errores o la redundancia de bits también se pueden aplicar.

Todo esto está muy bien… pero, ¿qué tiene que ver con el error de la enfermera de Rayán? Aparte de lo que ya he comentado, poco más… pero volviendo al principio, lo que me ha motivado para escribir es el circo que se ha montado y cómo la gente (y los medios de comunicación) enseguida ha enarbolado su bandera de la verdad y sacado conclusiones sobre la profesionalidad o competencia de la enfermera… y todo ello sin tener toda la información necesaria (es decir, un sistema con una entropía alta).

Así pues, ¿cómo puede la gente sacar conclusiones de un modo tan fácil sin conocer todo el sistema?¿Cómo podemos hacer una gestión del conocimiento eficiente si no somos capaces de analizar la información?

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Historia de Salud… más novedades

Como considero que la transparencia en la administración es fundamental y que el flujo de la información debe ir en todas direcciones (y, ¡diablos! que no estoy en ningún proyecto secreto gubernamental), voy a comentaros cómo está el tema de la Historia de Salud.

La semana pasada tuve una nueva reunión sobre este tema con otros compeñeros. La parte de información dirigida al sector médico parece que está bastante trabajada y que ahora es buen momento para que nosotros metamos baza para lo nuestro.

Paso a comentar lo que me llamó la atención del proyecto:

– Al ser una herramienta donde la información estará centralizada, nos puede ser útil para cosas como la elaboración de cortes de prevalencia a nivel de la Comunidad Autónoma. Se puso como ejemplo la próxima elaboración de un corte de prevalencia de úlceras por presión.

– Poder conocer los diagnósticos de autonomía del paciente.

– Se comentó la posibilidad de elaborar, por parte de la administración central, un catálogo de diagnósticos de enfermería (con sus NIC y NOC asociados) típicos con el fin de unificar el lenguaje entre los profesionales.

– Todos los profesionales tendrán acceso (a priori) a toda la información de sus pacientes que hayan generado otros profesionales, facilitando así el flujo de información.

Como véis, no tiene mala pinta y la cosa promete.

Seguiremos informando…

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Repeat, please

Ayer tocó ecografía del primer trimestre para mi segunda “criaturica”. Para los interesados que pueda haber por aquí, diré que todo va bien: viene uno, aunque tenemos que volver en 15 días porque el feto era demasiado pequeño para las mediciones oportunas.

Pero, aunque me produzca gran regocijo hablar de mis vástagos, no es de lo que venía a hablar. Mientras esperábamos, se me ocurrió echar un vistazo al único material de lectura del que disponíamos en ese momento. En este caso, se trataba de la “cartilla” de embarazada, en el que constan todos (importante esta observación) los datos referentes a la salud obstétrica de la embarazada, que son cumplimentados por la comadrona del centro de salud.

Antes de entrar, una persona (nunca dijo si era enfermera, auxiliar, secretaria… pero iba de blanco, eso sí) nos pidió la cartilla y los resultados de unos análisis, que, en nuestro caso, todavía no teníamos en nuestro poder.

Inciso
El circuito de esos análisis tiene guasa: la comadrona del centro de salud al que pertenecemos, que tiene al hospital A de referencia, hace una petición de análisis, cuya muestra se extrae en el centro de salud, se envía al hospital B, el cual envía esos resultados al centro de salud, que se entregan al paciente para que los lleve a la revisión que se realizará en el hospital A (Buenos días, soy el mensajero paciente ¿o el paciente mensajero?).
Fin del inciso

Cuando entramos en la consulta, una simpática doctora (sin dobles lecutras) nos invitó a sentarnos y nos ametralló (fusiló a gran velocidad) con una batería de preguntas cuyas respuestas ya estaban en la cartilla de embarazo. Curioso.

Algunos puede que piensen que ahora voy a despotricar contra dicha doctora diciendo “Ya podría haber mirado en la cartilla, en vez de preguntar lo mismo que preguntó la comadrona”. Pues no, aunque razón no me faltaría, pero hay que entender lo siguiente: aquella profesional necesitaba esos datos y, conociendo el percal, le era mucho más rápido obtenerlos mediante preguntas directas, que intentando descifrar lo que otra persona había escrito (eso si los datos estaban al completo, ¡o si estaban!).

Lo que voy a destripar es lo siguiente: tanto en atención primaria como en los hospitales de la provincia existen unos estupendos sistemas informatizados para las historias clínicas de los pacientes (bueno, hay excepciones, pero cierto grado de informatización sí que existe). ¿Acaso no se usan? Por supuesto que sí. Entonces ¿los profesionales que nos atendieron no los usaban? Sí, los usaban e introducian los datos en sus respectivas bases de datos. ¿El problema? Bueno, que si yo uso la base de datos que habla en “chino” y tú la base de datos que habla en “francés”, pues tenemos un problema.

Es entonces cuando se recurren a circuitos absurdos o hay que repetir las mismas preguntas y respuestas (“Repeat, please”) poque, por una falta de previsión, no se consensuó en qué idioma tenían que hablar las bases de datos. Aunque desde la administración hay un proyecto de una nueva base de datos general que integra la información de las bases de datos particulares, lo cual nos beneficiaría a todos, usuarios y profesionales. Tiempo al tiempo.

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