Demasiado complejo (Antiguo peces digitales)

Enfermería e Informática… Humanismo y Tecnología

¿Necesitamos a un “Punset” en Enfermería?

Tenía yo un tema rondándome la cabeza hace tiempo, pero no encontraba la “motivación” necesaria… Pero vía menéame, he encontrado una anotación en un blog que trata sobre divulgación científica. Entre otras cosas, se queja sobre la poca cobertura que se da a la ciencia hoy en día. La verdad es que, salvo 2 ó 3 revistas y algún que otro canal de pago, la presencia de la ciencia en los medio de comunicación es más bien escasa, sobre todo teniendo en cuenta que cada vez cuesta más estar al día en estos asuntos.

No hace mucho, en un curso sobre Calidad, nos dijeron que, para estar al día en temas de Enfermería deberíamos leer una media de 8 artículos… al día! Quizá fue una exageración, pero uno no puede evitar ponerse a preguntar cuánto hay de cierto en esa afirmación… y después piensas en la última vez que actualizaste un protocolo y se te cae la cara de vergüenza.

Uno de los pasos dentro de la Enfermería basada en la Evidencia es, precisamente, la divulgación de los datos obtenidos tras poner en marcha prácticas basadas en la evidencia. La búsqueda de esos datos, si es que los hay, no es algo trivial: requiere de conocimientos en búsqueda de bases de datos que muchos profesionales no poseen y, aunque se tengan, una simple búsqueda puede ser algo farragoso, sobre todo si no encuentras lo que buscas a la primera y tienes que navegar por los procelosos terrenos de los términos relacionados.

Pero no es de los profesionales que quería hablar… aunque también nos afecte.

¿Qué esperan los pacientes de nosotros? Es una de esas preguntas que uno debe hacerse continuamente para ser capaz de mejorar el servicio ofrecido. Conocer esas expectativas no es fácil, pero merece la pena. El problema viene cuando el paciente espera X de nosotros y no sabe que, además de X, le podemos ofrecer Y, Z y otras letras del alfabeto. Y no es una cosa que me invente yo ahora: es una de esas preguntas que siempre están sobre la mesa y nunca acaban de resolverse del todo.

¿Por qué la sociedad no sabe lo que la Enfermería puede ofrecerles?

Seguro que alguien pensará que la gente no lo sabe porque hay muy poca gente que lo ofrezca. Es cierto, pero la gente es cada vez más consciente de sus derechos y empieza a reclamarlos. Quizá si supiesen que Enfermería es mucho más que dar la medicación, también reclamarían esos otros servicios.

¿Sabe la gente que podemos ofrecerles? No lo sé, pero no lo creo.

Lo que sí sé es que divulgación sobre Enfermería hacia el ciudadano no hay y, así, es imposible que las personas sepan qué somos capaces de ofrecer. En ese sentido, en el de la divulgación de la ciencia hacia la gente, Eduardo Punset hace una labor encomiable. Hay gente que lo tacha de soberbio o de ser demasiado afín a lo “new-age”, integrando ciencia con pseudo-ciencia… pero él sigue con su labor. Quizá necesitemos de alguien como él. ¿Qué opináis?

Yo, por si acaso, voy preparando la Punset-señal.

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Circos entrópicos

Se lo comentaba el otro día al Señor Pez: menudo circo se ha montado con lo de Rayán.

En un Hospital, bueno, en todos los lugares de trabajo, a diario se cometen errores. La gran mayoría, sin consecuencias para los pacientes; algunos, fatales, como con el caso que comento. Si además le añadimos el “morbo” de que sea el hijo de la primera víctima de la gripe A, pues ya tenemos titulares para toda la semana… como ya se ha comprobado.

Lo “gracioso”, porque poca gracia hace, es que cuando llegue la hora del juicio, pocos se acordarán de esto… la enfermera, por desgracia, no. Y es que sentir que eres la responsable de la muerte de un paciente, no es algo para tirar cohetes de alegría. Fijaos que he puesto “sentir” y no “ser”: aunque haya algunos a los que les encantaría coger a esa enfermera y sancionarla de por vida (unos cuantos comentarios en Menéame dieron fe de ello), en la gestión moderna, los errores no son responsabilidad de nadie, sino problemas de gestión. ¿Es acaso el último eslabón en la cadena la responsable de que el error no haya sido detectado por el resto de eslabones en la cadena? Condenar y castigar a las personas sólo sirve para crear miedo en el sistema, haciendo que los futuros errores se escondan, impidiendo que el sistema sea capaz de retroalimentarse y, por tanto, ser capaz de mejorar.

Pero esto no es una reflexión de la gestión de los errores…

¿Alguien se acuerda de la Entropía? Quien más, quien menos, la estudió en química de BUP/ESO. Para refrescar la memoria, la entropía mide el caos, o desorden, del sistema. A mayor entropía, más difícil es predecir el comportamiento del sistema. Este concepto ha sido absorbido por otras ciencias, cambiando de forma, pero no de fondo.

Dentro de la teoría de la comunicación, la entropía nos dice la probabilidad de pronosticar la entrada de caracteres de una señal. Me explicaré un poco más: si yo recibo la siguiente cadena “Á-r-b-o”, puedo pronosticar que el siguiente carácter será una “l”, porque, en este caso, la entropía es nula; en cambio, recibir la cadena “X-o-y-z-h”, hace que la entropía sea muy alta, impidiendo pronosticar el siguiente carácter.

Esto, que parece de poca aplicación, tiene mucha más miga. Si en vez de caracteres, vamos recibiendo palabras, al recibir un determinante y un nombre, podemos pronosticar que lo siguiente será un adjetivo o un adverbio. Si subimos un peldaño más y vamos recibiendo sintagmas… Supongo que ya cogéis la idea.

Y ahora algo todavía más majo: aplicando la entropía al cuidado de los pacientes podríamos decir que ésta nos dice la probabilidad de pronosticar la evolución de un paciente en función de la información que ya hemos recibido. Por ejemplo, si vamos midiendo la tensión del paciente y recibimos valores normales, podemos pronosticar que, si no hay cambios en el estado del paciente, los siguientes valores también lo serán. Y no sólo la entropía es aplicable, sino que otros conceptos como la detección de errores o la redundancia de bits también se pueden aplicar.

Todo esto está muy bien… pero, ¿qué tiene que ver con el error de la enfermera de Rayán? Aparte de lo que ya he comentado, poco más… pero volviendo al principio, lo que me ha motivado para escribir es el circo que se ha montado y cómo la gente (y los medios de comunicación) enseguida ha enarbolado su bandera de la verdad y sacado conclusiones sobre la profesionalidad o competencia de la enfermera… y todo ello sin tener toda la información necesaria (es decir, un sistema con una entropía alta).

Así pues, ¿cómo puede la gente sacar conclusiones de un modo tan fácil sin conocer todo el sistema?¿Cómo podemos hacer una gestión del conocimiento eficiente si no somos capaces de analizar la información?

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Ya nadie piensa en los niños…

… sólo se piensa en resultados electorales.
¿A qué viene todo esto? Bueno, eso habría que preguntarlo a nuestros políticos y el revuelo que se está formando con la reforma de la ley del aborto.
Si uno se para a analizar el tema, verá que se intenta atacar la reforma desde dos frentes (tres si metemos en la ecuación el tema de la píldora del día después):
-Por un lado tenemos el debate de que un feto de 14 semanas es un Ser Humano o no.
-Por otro se discute si una persona entre los 16 y los 18 años puede tomar la decisión de abortar sin el consentimiento paterno.
El primer punto es el que más ruido genera sin ser necesario: no hay forma humana de saber si eso es un Ser Humano (acepten la redundancia) porque nadie puede definir qué es un Ser Humano. Podemos filosofar, gritar y discutirlo todo lo que quieran, que es un debate estéril que no tiene, de momento, solución. La única aproximación que se me ocurre es el criterio que desarrolló Carl Sagan: podemos considerar Humano a un feto que tenga actividad cerebral, que es aquello que nos distingue de los animales, aunque por los pelos 😀 Así, antes de decidir abortar se deberían realizar pruebas que determinen si el feto tiene actividad cerebral o no, algo parecido a lo que se hace para determinar una muerte cerebral… vida en este caso.
Por supuesto, habrá quien diga que, al poseer alma, ya es un Ser Humano y que terminar con su existencia es una ofensa a Dios. Bueno, teniendo en cuenta que el alma no sufre en un aborto y que, por ser un alma inocente, irá derecha al Cielo, no veo yo muchos inconvenientes. Si después la madre se arrepiente de corazón Dios le perdonará el pecado y, si no se arrepiente, sufrirá una condenación eterna y todos contentos.
El otro punto viene por el argumento de que con 16 años no se está preparado para tomar esa decisión. ¿Y cuándo se está?¿Qué criterio hay que seguir? Estoy de acuerdo que poner como criterio una edad es reducirlo todo a algo puramente circunstancial: no hace mucho salió el caso de una niña de 13 años que decidió dejar de someterse a radioterapia. Estoy seguro que la decisión que tomó fue “adulta”: tenía toda la información y sopesó todas las posibilidades y sus consecuencias. ¿Pueden otros niños de su edad tomar ese tipo de decisiones? Estoy seguro de que así es, del mismo modo que he visto personas adultas tomar decisiones infantiles. Tener una edad determinada no es garante de que tus decisiones se correspondan con esa edad. Quizá sería más pertinente que cuando un menor (y algunos adultos) deban tomar decisiones de este tipo haya alguien que se asegure de que se tiene toda la información y de que ha realizado el proceso de reflexión adecuado. ¿Es quizá la enfermera esa persona?

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En el nombre de Descartes, Bacon y el espíritu de Newton. Amén.

De la wikipedia:

Descartes (1596-1650) en su obra el Discurso del método define por primera vez unas reglas del método para dirigir bien la razón  y buscar la verdad en las ciencias.

Más de 350 años nos separan de ese momento y,  gracias al método científico, la humanidad ha logrado entender mucho mejor el mundo que le rodea y los mecanismos por el cual se rige. Lástima que eso sólo cubre una pequeña parte de la realidad humana.

Como bien comenta mi buen amigo el pez martillo, la medicina se ha dedicado a “descuartizar” a los pacientes para facilitar el análisis del cuerpo humano y sus mecanismos físicos dejando a un lado la “respuesta humana”. Y que no se me malentienda: es muy importante conocer los mecanismos del cuerpo humano para encontrar formas más eficaces y eficientes para tratar las distintas patologías y afecciones de las personas. Pero la atención del paciente no debería enfocarse únicamente en ese aspecto mecanicista.

Algunos de vosotros ya lo sabéis (y si no, pues ahora sí), pero aparte de mi formación académica reglada (“Vivat Academia, vivant professores” and all that thing) también tengo algo de formación que muchos tildan de pseudociencia: quiromasajista, flores de bach, spagyria… En según qué entornos, la mención de estas palabras, palabrotas para algunos, provoca reacciones de superioridad y expresiones del tipo “eso son magufadas”, “es un engañabobos” y “dame un estudio científico serio que lo corrobore” (sí, a mí también me ha pasado…).

Pues lo siento, no tengo pruebas, no sé cual es el mecanismo de funcionamiento que conduce a la curación: será cuestión de fe, de taquiones o vaya usted a saber. Pero lo que sí sé es que produce una respuesta humana: hay gente a la que sí le funciona. Y ese es uno de los grandes misterios que todavía la ciencia no puede responder.

El problema quizá radica en que los seres humanos somos sistemas demasiado complejos como para ser divididos en subsistemas: harían falta infinitos especialistas para poder realizar conclusiones sobre los seres humanos de certeza absoluta. Aparte está la cuestión de que el todo siempre es mayor que la suma de sus partes…

Es por eso que todos debemos abrir más la mente y aceptar que, aunque no sea científico, hay otras terapias que, junto con una buena práctica médica, pueden lograr respuestas humanas beneficiosas en los pacientes. Que aquí nadie intenta quitar el trabajo a nadie, sólo complementar.

Actualización: aparte del pez martillo, Tona, Sole y Joseba han escrito artículos relacionados con éste. ¡Echadles un buen vistazo!

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El futuro cercano

Dentro de unas horas parto a Madrid a las instalaciones de HP (vaya, ahora sueno como un gurú de la blogosfera 😀 ). El objetivo: ver la visión que tiene HP sobre cómo tiene que ser una habitación de hospital. Ya os contaré la experiencia.

Mientras hablaba con mi mujer sobre ello durante la cena, me di cuenta de una cosa: cualquiera que sea la visión que tengan, no será muy distinta a la que tenemos en la actualidad, en la que el uso de la informática (hardware y software) se reducen a simples “métodos de entrada” de la información. Los encargados de procesarla y de planificar en función a ella seguimos siendo los seres humanos.

¿Durante cuánto tiempo? No hace mucho ya comenté que las primeras enfermeras automáticas se estaban desarrollando. Por lo tanto, es obvio: la punta de lanza que usarán las “máquinas” será nuestra sustitución en ciertas técnicas (la toma de constantes ya se realiza de forma automática con los monitores… por lo que su registro automático es ya una realidad… o lo podría ser). Al mismo tiempo, hay que tener en cuenta, que cada día aparece nueva información que, cada vez más, nos es difícil de procesar e incorporar en nuestra práctica diaria, por lo que otro paso será el de dejar que las “máquinas” nos asesoren y guíen, dándonos como referencia la última evidencia disponible.

¿Después? Aunque suene a cienca-ficción, la toma de decisiones sencillas: dar un analgésico cuando las prostaglandinas se disparan, dar un antibiótico al detectar concentraciones anómalas de organismos patógenos y haber realizado un estudio de resistencias de éstos… Al principio, los profesionales estaremos ahí realizando una tarea de “supervisión”, controlando a la “máquina”, hasta que haya aprendido lo suficiente y ya no sea necesaria la supervisión.

Y es así como, poco a poco, las tareas del diagnóstico, planificación del tratamiento y su ejecución serán llevadas a cabo por máquinas. La medicina se reducirá al plano académico y de la investigación (siempre habrán nuevas enfermedades o nuevas formas de tratar a los pacientes… o quizá no y, así, la medicina desaparecería o sería una carrera “de segunda”)

¿Y no hay esperanza? Sí la hay: en el momento en que todos los profesinales que atendemos al paciente dejemos de verlo como un sistema con una enfermedad y lo veamos como un ser humano que padece, podremos “sobrevivir” en ese entorno.

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