Demasiado complejo (Antiguo peces digitales)

Enfermería e Informática… Humanismo y Tecnología

Repeat, please

Ayer tocó ecografía del primer trimestre para mi segunda “criaturica”. Para los interesados que pueda haber por aquí, diré que todo va bien: viene uno, aunque tenemos que volver en 15 días porque el feto era demasiado pequeño para las mediciones oportunas.

Pero, aunque me produzca gran regocijo hablar de mis vástagos, no es de lo que venía a hablar. Mientras esperábamos, se me ocurrió echar un vistazo al único material de lectura del que disponíamos en ese momento. En este caso, se trataba de la “cartilla” de embarazada, en el que constan todos (importante esta observación) los datos referentes a la salud obstétrica de la embarazada, que son cumplimentados por la comadrona del centro de salud.

Antes de entrar, una persona (nunca dijo si era enfermera, auxiliar, secretaria… pero iba de blanco, eso sí) nos pidió la cartilla y los resultados de unos análisis, que, en nuestro caso, todavía no teníamos en nuestro poder.

Inciso
El circuito de esos análisis tiene guasa: la comadrona del centro de salud al que pertenecemos, que tiene al hospital A de referencia, hace una petición de análisis, cuya muestra se extrae en el centro de salud, se envía al hospital B, el cual envía esos resultados al centro de salud, que se entregan al paciente para que los lleve a la revisión que se realizará en el hospital A (Buenos días, soy el mensajero paciente ¿o el paciente mensajero?).
Fin del inciso

Cuando entramos en la consulta, una simpática doctora (sin dobles lecutras) nos invitó a sentarnos y nos ametralló (fusiló a gran velocidad) con una batería de preguntas cuyas respuestas ya estaban en la cartilla de embarazo. Curioso.

Algunos puede que piensen que ahora voy a despotricar contra dicha doctora diciendo “Ya podría haber mirado en la cartilla, en vez de preguntar lo mismo que preguntó la comadrona”. Pues no, aunque razón no me faltaría, pero hay que entender lo siguiente: aquella profesional necesitaba esos datos y, conociendo el percal, le era mucho más rápido obtenerlos mediante preguntas directas, que intentando descifrar lo que otra persona había escrito (eso si los datos estaban al completo, ¡o si estaban!).

Lo que voy a destripar es lo siguiente: tanto en atención primaria como en los hospitales de la provincia existen unos estupendos sistemas informatizados para las historias clínicas de los pacientes (bueno, hay excepciones, pero cierto grado de informatización sí que existe). ¿Acaso no se usan? Por supuesto que sí. Entonces ¿los profesionales que nos atendieron no los usaban? Sí, los usaban e introducian los datos en sus respectivas bases de datos. ¿El problema? Bueno, que si yo uso la base de datos que habla en “chino” y tú la base de datos que habla en “francés”, pues tenemos un problema.

Es entonces cuando se recurren a circuitos absurdos o hay que repetir las mismas preguntas y respuestas (“Repeat, please”) poque, por una falta de previsión, no se consensuó en qué idioma tenían que hablar las bases de datos. Aunque desde la administración hay un proyecto de una nueva base de datos general que integra la información de las bases de datos particulares, lo cual nos beneficiaría a todos, usuarios y profesionales. Tiempo al tiempo.

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Quiero un destornillador… de Calidad

Ayer, mientras iba por la ciudad buscando algo que fotografiar, aproveché que el Pisuerga pasa por Valladolid y entré en una mini-cadena de ferreterías famosa en esta isla del Mediterráneo en busca de un par de cosas. Por desgracia, no pude encontrar lo que buscaba, pero mientras me dirigía a la salida, mis ojos repararon en dos carteles en la entrada: uno se titulaba “Misión” y el otro “Visión” y cada uno explicaban la misión y visión de la empresa, respectivamente.

No pude evitar el esbozar una sonrisa (¡Oh, Dios mío! ¡Sé de qué va el meollo! 🙂 ) y, ahora, mientras os explico esta vivencia, no puedo dejar de pensar en lo siguiente: está claro que, en tiempos de crisis, sólo aquellos que destaquen por encima de los demás, podrán sobrevivir. Lo cual me lleva a otra reflexión, que muchas veces he intentado explicar a expertos y profanos en el tema de la Calidad: a pesar de que estemos trabajando en la Sanidad Pública y tengamos poca “competencia”, el día en que los pacientes decidan tomar las riendas y exijan que sus cuidados y estancia sean de Calidad, los hospitales que estén preparados serán los que “sobrevivirán”.

Y como muestra un botón: entre ir a parir a uno u otro hospital de la ciudad, hay muuuuuucha gente que prefiere ir a la “competencia”. Por algo será…

P.D: y hablando de parir a la competencia… a finales de abril, si todo va bien, repetiré la experiencia de ser papi por segunda vez. Efectivamente, mi mujer está embarazada “one more time”.

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