Peces digitales

Enfermería e Informática… Humanismo y Tecnología

Le Tower von Babel

Pffffffffú! Madre mía! Cuánto polvo había cogido esto!

Toc, toc… Probando, probando… ¿se me oye? O mejor dicho, ¿se me lee?

Bueeeeno… pues estaba el otro día con mis nuevos compañeros… ¡Ah, sí! Que no os he comentado que ya no estoy en el Área de Calidad del hospital: estoy metido de lleno en el proyecto de informatización del viejo y el nuevo hospital… y también sigo con una pierna metida en Calidad (cosas de la falta de personal).

Resulta que la empresa que lleva todo el tema de la informatización es una empresa americana que nos envía gente de varios países: aparte de españoles, tenemos mejicanos, peruanos, franceses, ingleses, americanos (of course) y un sudafricano, que, curiosidades de la vida, iba conmigo al instituto. Casi todos hablan castellano, excepto un par que están en “proceso de aprendizaje”. Yo, aprovechando que uno de mis proyectos a corto plazo es sacarme el nivel 5 de Inglés, pedí que me hablasen todo el tiempo que pudiesen en inglés.

La cosa no va nada mal, pues he notado bastante mejoría.

Por hacer la gracia, les pedí a los franceses que me hablasen en francés. No es que yo haya estudiado francés, pero, como el catalán se le parece, y que no tengo vergüenza a la hora de aprender idiomas, pues ahí andamos, chapurreando francés.

Un día se me ocurrió preguntarle a mi ex-compañero de instituto cómo se decía “Buenos días” en Afrikaans… Después, “¿Cómo estás?”… Ahora tengo un profesor particular de Afrikaans en el trabajo :)

Y ya, la debacle fue la semana pasada cuando acordé con una compañera vasca hacer un intercambio cultural: ella me enseña vasco y yo a ella, catalán.

Uno… dos… tres… cuatro idiomas a la vez… ¿Masoquismo puro y duro? Por supuesto.

Soy consciente de que las oportunidades de hablar vasco y afrikaans en esta pequeña isla son bastante remotas, pero el saber no ocupa lugar. Además, el estar aprendiendo/practicando idiomas, me ha servido para darme cuenta de lo siguiente:

“Puedes decirle a un francés “I love you”, pero sólo llegarás a su corazón con un “Je t’aime”"

Esto va para los que se han estado quejando por tener que aprender catalán: es cierto que el castellano es tan oficial como el catalán y es cierto que, a efectos prácticos, es mucho más práctico que todos hablemos en castellano, porque, total, lo sabemos todo el mundo en mayor o menor medida. Pero la comunicación no es sólo practicidad…

Práctico sería que todo el mundo aprendiese sólo un idioma. Por poner dos ejemplos facilones: inglés por ser el idioma de las ciencias y la informática o chino* por ser la lengua más hablada en el planeta.

Pero como ya he dicho, comunicarse no es lo mismo que ser prácticos. Cuando quieres comunicarte con alguien, sobre todo en profesiones como la nuestra, no sólo estás buscando dar información: quieres establecer un vínculo con esa persona; quieres que sepa que tú estás allí para ayudarla en lo que necesite; quieres que se pongan en marcha todos los mecanismos posibles para que ese acto de comunicación sea profundo y relevante. Es cierto que la comunicación no verbal ayuda muchísimo, pero no basta. Sólo cuando te comunicas con el otro usando su lenguaje es cuando  realmente se realiza el acto de la verdadera comunicación.

* Si nos ponemos en plan purista, el mandarín.

P.S: sí, tengo título de catalán, pero me lo tuve que ganar como casi todo el mundo estudiando y presentándome a la junta evaluadora… lo digo por si a alguien se le ocurre decir que los de la tierra tenemos ventaja y tal.

Archivado bajo:General , ,

¿Necesitamos a un “Punset” en Enfermería?

Tenía yo un tema rondándome la cabeza hace tiempo, pero no encontraba la “motivación” necesaria… Pero vía menéame, he encontrado una anotación en un blog que trata sobre divulgación científica. Entre otras cosas, se queja sobre la poca cobertura que se da a la ciencia hoy en día. La verdad es que, salvo 2 ó 3 revistas y algún que otro canal de pago, la presencia de la ciencia en los medio de comunicación es más bien escasa, sobre todo teniendo en cuenta que cada vez cuesta más estar al día en estos asuntos.

No hace mucho, en un curso sobre Calidad, nos dijeron que, para estar al día en temas de Enfermería deberíamos leer una media de 8 artículos… al día! Quizá fue una exageración, pero uno no puede evitar ponerse a preguntar cuánto hay de cierto en esa afirmación… y después piensas en la última vez que actualizaste un protocolo y se te cae la cara de vergüenza.

Uno de los pasos dentro de la Enfermería basada en la Evidencia es, precisamente, la divulgación de los datos obtenidos tras poner en marcha prácticas basadas en la evidencia. La búsqueda de esos datos, si es que los hay, no es algo trivial: requiere de conocimientos en búsqueda de bases de datos que muchos profesionales no poseen y, aunque se tengan, una simple búsqueda puede ser algo farragoso, sobre todo si no encuentras lo que buscas a la primera y tienes que navegar por los procelosos terrenos de los términos relacionados.

Pero no es de los profesionales que quería hablar… aunque también nos afecte.

¿Qué esperan los pacientes de nosotros? Es una de esas preguntas que uno debe hacerse continuamente para ser capaz de mejorar el servicio ofrecido. Conocer esas expectativas no es fácil, pero merece la pena. El problema viene cuando el paciente espera X de nosotros y no sabe que, además de X, le podemos ofrecer Y, Z y otras letras del alfabeto. Y no es una cosa que me invente yo ahora: es una de esas preguntas que siempre están sobre la mesa y nunca acaban de resolverse del todo.

¿Por qué la sociedad no sabe lo que la Enfermería puede ofrecerles?

Seguro que alguien pensará que la gente no lo sabe porque hay muy poca gente que lo ofrezca. Es cierto, pero la gente es cada vez más consciente de sus derechos y empieza a reclamarlos. Quizá si supiesen que Enfermería es mucho más que dar la medicación, también reclamarían esos otros servicios.

¿Sabe la gente que podemos ofrecerles? No lo sé, pero no lo creo.

Lo que sí sé es que divulgación sobre Enfermería hacia el ciudadano no hay y, así, es imposible que las personas sepan qué somos capaces de ofrecer. En ese sentido, en el de la divulgación de la ciencia hacia la gente, Eduardo Punset hace una labor encomiable. Hay gente que lo tacha de soberbio o de ser demasiado afín a lo “new-age”, integrando ciencia con pseudo-ciencia… pero él sigue con su labor. Quizá necesitemos de alguien como él. ¿Qué opináis?

Yo, por si acaso, voy preparando la Punset-señal.

Archivado bajo:Enfermería , , ,

Circos entrópicos

Se lo comentaba el otro día al Señor Pez: menudo circo se ha montado con lo de Rayán.

En un Hospital, bueno, en todos los lugares de trabajo, a diario se cometen errores. La gran mayoría, sin consecuencias para los pacientes; algunos, fatales, como con el caso que comento. Si además le añadimos el “morbo” de que sea el hijo de la primera víctima de la gripe A, pues ya tenemos titulares para toda la semana… como ya se ha comprobado.

Lo “gracioso”, porque poca gracia hace, es que cuando llegue la hora del juicio, pocos se acordarán de esto… la enfermera, por desgracia, no. Y es que sentir que eres la responsable de la muerte de un paciente, no es algo para tirar cohetes de alegría. Fijaos que he puesto “sentir” y no “ser”: aunque haya algunos a los que les encantaría coger a esa enfermera y sancionarla de por vida (unos cuantos comentarios en Menéame dieron fe de ello), en la gestión moderna, los errores no son responsabilidad de nadie, sino problemas de gestión. ¿Es acaso el último eslabón en la cadena la responsable de que el error no haya sido detectado por el resto de eslabones en la cadena? Condenar y castigar a las personas sólo sirve para crear miedo en el sistema, haciendo que los futuros errores se escondan, impidiendo que el sistema sea capaz de retroalimentarse y, por tanto, ser capaz de mejorar.

Pero esto no es una reflexión de la gestión de los errores…

¿Alguien se acuerda de la Entropía? Quien más, quien menos, la estudió en química de BUP/ESO. Para refrescar la memoria, la entropía mide el caos, o desorden, del sistema. A mayor entropía, más difícil es predecir el comportamiento del sistema. Este concepto ha sido absorbido por otras ciencias, cambiando de forma, pero no de fondo.

Dentro de la teoría de la comunicación, la entropía nos dice la probabilidad de pronosticar la entrada de caracteres de una señal. Me explicaré un poco más: si yo recibo la siguiente cadena “Á-r-b-o”, puedo pronosticar que el siguiente carácter será una “l”, porque, en este caso, la entropía es nula; en cambio, recibir la cadena “X-o-y-z-h”, hace que la entropía sea muy alta, impidiendo pronosticar el siguiente carácter.

Esto, que parece de poca aplicación, tiene mucha más miga. Si en vez de caracteres, vamos recibiendo palabras, al recibir un determinante y un nombre, podemos pronosticar que lo siguiente será un adjetivo o un adverbio. Si subimos un peldaño más y vamos recibiendo sintagmas… Supongo que ya cogéis la idea.

Y ahora algo todavía más majo: aplicando la entropía al cuidado de los pacientes podríamos decir que ésta nos dice la probabilidad de pronosticar la evolución de un paciente en función de la información que ya hemos recibido. Por ejemplo, si vamos midiendo la tensión del paciente y recibimos valores normales, podemos pronosticar que, si no hay cambios en el estado del paciente, los siguientes valores también lo serán. Y no sólo la entropía es aplicable, sino que otros conceptos como la detección de errores o la redundancia de bits también se pueden aplicar.

Todo esto está muy bien… pero, ¿qué tiene que ver con el error de la enfermera de Rayán? Aparte de lo que ya he comentado, poco más… pero volviendo al principio, lo que me ha motivado para escribir es el circo que se ha montado y cómo la gente (y los medios de comunicación) enseguida ha enarbolado su bandera de la verdad y sacado conclusiones sobre la profesionalidad o competencia de la enfermera… y todo ello sin tener toda la información necesaria (es decir, un sistema con una entropía alta).

Así pues, ¿cómo puede la gente sacar conclusiones de un modo tan fácil sin conocer todo el sistema?¿Cómo podemos hacer una gestión del conocimiento eficiente si no somos capaces de analizar la información?

Archivado bajo:Enfermería , , , ,

Ya nadie piensa en los niños…

… sólo se piensa en resultados electorales.
¿A qué viene todo esto? Bueno, eso habría que preguntarlo a nuestros políticos y el revuelo que se está formando con la reforma de la ley del aborto.
Si uno se para a analizar el tema, verá que se intenta atacar la reforma desde dos frentes (tres si metemos en la ecuación el tema de la píldora del día después):
-Por un lado tenemos el debate de que un feto de 14 semanas es un Ser Humano o no.
-Por otro se discute si una persona entre los 16 y los 18 años puede tomar la decisión de abortar sin el consentimiento paterno.
El primer punto es el que más ruido genera sin ser necesario: no hay forma humana de saber si eso es un Ser Humano (acepten la redundancia) porque nadie puede definir qué es un Ser Humano. Podemos filosofar, gritar y discutirlo todo lo que quieran, que es un debate estéril que no tiene, de momento, solución. La única aproximación que se me ocurre es el criterio que desarrolló Carl Sagan: podemos considerar Humano a un feto que tenga actividad cerebral, que es aquello que nos distingue de los animales, aunque por los pelos :D Así, antes de decidir abortar se deberían realizar pruebas que determinen si el feto tiene actividad cerebral o no, algo parecido a lo que se hace para determinar una muerte cerebral… vida en este caso.
Por supuesto, habrá quien diga que, al poseer alma, ya es un Ser Humano y que terminar con su existencia es una ofensa a Dios. Bueno, teniendo en cuenta que el alma no sufre en un aborto y que, por ser un alma inocente, irá derecha al Cielo, no veo yo muchos inconvenientes. Si después la madre se arrepiente de corazón Dios le perdonará el pecado y, si no se arrepiente, sufrirá una condenación eterna y todos contentos.
El otro punto viene por el argumento de que con 16 años no se está preparado para tomar esa decisión. ¿Y cuándo se está?¿Qué criterio hay que seguir? Estoy de acuerdo que poner como criterio una edad es reducirlo todo a algo puramente circunstancial: no hace mucho salió el caso de una niña de 13 años que decidió dejar de someterse a radioterapia. Estoy seguro que la decisión que tomó fue “adulta”: tenía toda la información y sopesó todas las posibilidades y sus consecuencias. ¿Pueden otros niños de su edad tomar ese tipo de decisiones? Estoy seguro de que así es, del mismo modo que he visto personas adultas tomar decisiones infantiles. Tener una edad determinada no es garante de que tus decisiones se correspondan con esa edad. Quizá sería más pertinente que cuando un menor (y algunos adultos) deban tomar decisiones de este tipo haya alguien que se asegure de que se tiene toda la información y de que ha realizado el proceso de reflexión adecuado. ¿Es quizá la enfermera esa persona?

Archivado bajo:Enfermería , , ,

I’m on the road again

Algunos ya lo sabéis: fui papi por segunda vez hará cosa de un mes.
Un niño da trabajo; dos niños dan tres o cuatro veces más trabajo. Y en eso estamos, capeando el temporal a base de quitarte tiempo para tus cosas y dárselo a ellos. Ojo, que no me quejo: si lo necesitasen les daría las 24 horas al día… bueno, técnicamente, les das las 24 horas :D
Afortunadamente, un móvil de estos de última generación me permite estar online, por lo que es posible que escriba más a menudo.
Ya os iré contando.

Archivado bajo:General , ,

Twitter, twitter, follower, twitter

Perfil de Facebook de Daniel Miró Pettican